Bibiana era una jovencita de clase media alta, era rubia de ojos verdes y cabello lacio. Era la chica más popular de su escuela pero cuando tenía quince vio a uno de sus compañeros lleno de cicatrices en su brazo.
Él era un joven Emmo. al que nadie tomaba en serio. Al cuestionarlo Bibiana, él le respondió que cada vez que estaba triste se cortaba para volver a sentir la vida, que esa era su única sensación humana ya que no quería a nadie y nadie lo quería a él; para él era la única forma de sentirse vivo, demostrándole a sus padres y al mundo su inconformidad.
Bibiana ante esa respuesta quedó impactada, se volvió amiga del joven, quien la convenció de intentarlo; al principio no le gustó cortarse, porque no era tolerante al dolor, tras el dolor, descubrió que realmente se sentía bien.
Le gustó ver su sangre y la sensación de ligero vértigo, mientras más lo hacía mejor se sentía; Cuando sus padres o maestros le decían algo y no le gustaba, se infringía daño.
Pronto cualquier pretexto fue utilizado por ella para poderse cortar, su otrora mundo alegre se le tornó gris y triste, sus brazos no alcanzaban para sus heridas, sus piernas fueron su siguiente lienzo, al igual que su abdomen, espalda y cualquier otra parte que alcanzase con la navaja, vidrio o alfiler.
Ella lo hubiera seguido practicando, pero se infectó el brazo izquierdo al utilizar una navaja prestada, se infectó con una bacteria carnívora, y con mucho esfuerzo los médicos salvaron su brazo.
A pesar de ello ella siguió con el cutting hasta que fue internada en un sanatorio, ahí fue atendida con terapia y tranquilizantes.



